Herramientas de inteligencia artificial para evaluación de dolor agudo y crónico, revisión sistemática de la literatura
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Resumen
Tradicionalmente la evaluación del dolor depende en su mayoría del autorreporte por parte del paciente, lo que se convierte en un reto en poblaciones con dificultades para la comunicación, limitando la precisión de las escalas tradicionales (Herr et al., 2006; Williamson & Hoggart, 2005; Raja et al., 2020). Las herramientas de inteligencia artificial (IA) surgieron como una estrategia prometedora para complementar la evaluación del dolor utilizando análisis facial computarizado, variables fisiológicas, neuroimágenes, entre otras (Cascella et al., 2023; Hagedorn et al., 2024; Nagireddi et al., 2022). Es fundamental reconocer no existe un gold estándar para objetivar la medición del dolor, dado su carácter subjetivo y multidimensional, como o establece la definición actual de la IASP (Raj et al., 2020). En este contexto, las herramientas de IA no buscan objetivar el dolor e independizarlo del observador, sino utilizarlas como un complemento en la clinica para integrar múltiples variables observables e inferir probabilisticamente estados de dolor. En consecuencia, consideramos que la IA no reemplaza el autoreporte, sino que aporta una mayor objetividad operativa, al transformar señales conductuales, fisiológicas y neurofisiológicas en mediciones estimadas continuas, que serian especialmente útiles en poblaciones con limitaciones para la comunicación. Objetivo: Evaluar el rendimiento, la calidad metodológica y la aplicabilidad clínica de las herramientas de IA para medir el dolor agudo y crónico, comparadas con métodos convencionales. Métodos: Se realizó una revisión sistemática con la metodología PRISMA (Page et al., 2021). Se incluyeron estudios procedentes de PubMed, Scopus, Embase y Web of Science, que fueron seleccionados por tres revisores independientes, quienes realizaron la extracción de datos y evaluación de riesgo de sesgo (ROBINS-1 y ROB-2) (Beta Version 7), 2020; The Risk Of Bias In Non-randomized Studies-of Interventions, Version 2 (ROBINS-I V2) assessment tool, 2024). Posteriormente se sintetizó la información analizando las métricas de desempeño, el grado de desarrollo de la herramienta y la aplicabilidad clínica, según el tipo de herramienta de IA (análisis facial computarizado, variables fisiológicas, neuroimágenes y modelos híbridos). Resultados: Se incluyeron un total de 37 estudios (se analizaron 36, debido a que uno fue excluido por no disponer de texto completo, estudio aún en curso), encontrándose una alta heterogeneidad, la mayoría (83%) presentó un riesgo de sesgo moderado. Las herramientas de IA fueron aplicadas en escenarios de dolor agudo clínico (predominio de estudios en dolor agudo perioperatorio), experimental y dolor crónico. Los modelos de análisis facial computarizado mostraron un alto desempeño al compararse con los métodos tradicionales principalmente en la población pediátrica y en dolor postoperatorio, con una exactitud >80-90%, AUC 0,84-0,93 e IC aproximadamente 0,9. Las herramientas de IA que utilizaron variables fisiológicas (Electrodermal activity (EDA), Photoplethysmography (PPG), Frecuencia cardiaca (FC), Frecuencia respiratoria (FR), Saturación de oxigeno (SpO2), Electromiografía-Electroencefalografía (EMG-EEG)), tuvieron AUC 0,85-0,95, con exactitud de 80-90% comparadas con las herramientas tradicionales sobre todo en el entorno de dolor perioperatorio. Los estudios que utilizaron evaluación de neuroimágenes tuvieron AUC hasta de 0,97, sin embargo, dichas tecnologías aun se encuentran en desarrollo. Se encontró un modelo híbrido que utilizó IA con realidad aumentada (AR) que mezcló análisis de señales corticales que por AR proyectaba un mapa cerebral del dolor sobre la cabeza del paciente en tiempo real, demostró factibilidad, pero con muestras pequeñas que lo limitan. Conclusiones: La evaluación del dolor es un tema complejo debido a su subjetividad, las herramientas de IA podrían ser de utilidad para objetivar dicha medición, complementando las herramientas convencionales utilizadas en la actualidad, principalmente en poblaciones con limitaciones para la comunicación y en escenarios perioperatorios. Sin embargo, en la actualidad la evidencia con la que se cuenta tiene limitaciones metodológicas importantes, con tamaños de muestra pequeños, heterogeneidad clínica, sin validación externa y uso del autorreporte como comparador, razón por la cual se requieren mas estudios multicéntricos y con mayor rigor metodológico que permitan justificar la implementación de estas herramientas en la práctica clínica.
Descripción
Abstract
Traditionally, pain assessment relies largely on patient self-report, which becomes a challenge in populations with communication difficulties, limiting the accuracy of traditional scales (Herr et al., 2006; Williamson & Hoggart, 2005; Raja et al., 2020). Artificial intelligence (AI) tools have emerged as a promising strategy to complement pain assessment by using computerized facial analysis, physiological variables, neuroimaging, among other approaches (Cascella et al., 2023; Hagedorn et al., 2024; Nagireddi et al., 2022). It is essential to recognize that there is no way to objectify pain, given its subjective and multidimensional nature, as established by the current IASP definition (Raja et al., 2020). In this context, AI tools do not seek to objectify pain or make it independent of the observer, but rather to use them as a complement in clinical practice to integrate multiple variables and probabilistically infer pain states. Consequently, AI does not replace self-report but provides greater operational objectivity by transforming behavioral, physiological, and neurophysiological signals into continuous estimated measurements, which would be especially useful in populations with communication limitations. Objective: To evaluate the performance, methodological quality, and clinical applicability of AI-based tools for measuring acute and chronic pain compared with conventional methods. Methods: A systematic review was conducted using PRISMA methodology (Page et al., 2021). Studies from PubMed, Scopus, Embase, and Web of Science were included and selected by three independent reviewers, who performed data extraction and risk-of-bias assessment (ROBINS-I and RoB-2) (Beta Version 7, 2020; The Risk of Bias in Non-randomized Studies of Interventions, Version 2 [ROBINS-I V2] assessment tool, 2024). Subsequently, the information was synthesized by analyzing performance metrics, the level of tool development, and clinical applicability according to the type of AI tool (computerized facial analysis, physiological variables, neuroimaging, and hybrid models). Results: A total of 37 studies were included (36 were analyzed, as one was excluded due to lack of full-text availability and being an ongoing study), with high heterogeneity identified; the majority (83%) presented a moderate risk of bias. AI tools were applied in clinical acute pain scenarios (predominantly perioperative acute pain), experimental pain, and chronic pain. Computerized facial analysis models showed high performance compared with traditional methods, mainly in pediatric populations and postoperative pain, with accuracy >80–90%, AUC 0.84–0.93, and ICC approximately 0.9. AI tools using physiological variables (electrodermal activity [EDA], photoplethysmography [PPG], heart rate [HR], respiratory rate [RR], oxygen saturation [SpO₂], electromyography–electroencephalography [EMG–EEG]) achieved AUC values of 0.85–0.95, with accuracies of 80–90% compared with traditional tools, particularly in perioperative pain settings. Studies using neuroimaging-based assessment achieved AUC values of up to 0.97; however, these technologies are still under development. One hybrid model using AI with augmented reality (AR), which combined cortical signal analysis and projected a real-time cerebral pain map onto the patient’s head through AR, demonstrated feasibility but was limited by small sample sizes. Conclusions: Pain assessment is a complex issue due to its subjectivity. AI tools could be useful in helping to objectify pain measurement by complementing conventional tools currently in use, particularly in populations with communication limitations and in perioperative settings. However, the available evidence has significant methodological limitations, including small sample sizes, clinical heterogeneity, lack of external validation, and reliance on self-report as a comparator; therefore, further multicenter studies with greater methodological rigor are required to justify the implementation of these tools in clinical practice.
Palabras clave
Inteligencia Artificial, Evaluación del dolor, Medición del dolor, Dolor agudo, Dolor crónico, Aprendizaje automático, Visión computacional, Reconocimiento facial, Machine Learning
